En 1914 todo el planeta esta colonizado por las potencias europeas. Las diferencias entre los imperios coloniales provocaron tensiones en las relaciones internacionales e incluso enfrenamientos entre las principales metrópolis del mundo. Así, por ejemplo, un importante punto de fricción fue Marruecos, una de las pocas zonas sin colonizar en 1900 y sobre la que Alemania tenía puestas sus miras lo que le enfrentó a Inglaterra y Francia. También hubo enfrentamientos en los Balcanes, esta vez entre el imperio austro-húngaro y el ruso. Todas estas crisis internacionales se consideran la antesala del enfrentamiento que se iba a iniciar en 1914 y que iba a arrastrar a toda Europa a la guerra.