Una vez establecidas en Berlín las reglas que habrían de seguir las diferentes potencias europeas en la ocupación del territorio africano, cada nación se estableció unos objetivos que, generalmente, pasaban por unir por el interior las posesiones que hasta entonces habían mantenido en la costa del continente. Gran Bretaña pretendía crear una ruta terrestre desde la punta sur africana, ciudad del Cabo, con la costa norte de Egipto. Francia, por su parte, trató de extender sus dominios partiendo de sus posesiones en Senegal hacia el Este. El choque de ambos ejércitos se produjo en Fashoda, Sudán, en 1898. El incidente, uno de los pocos enfrentamientos armados entre potencias europeas que trajo la ocupación de Africa, se saldó con la hegemonía británica en el Valle del Nilo. Algunos historiadores consideran que la resolución de este conflicto y la creciente influencia alemana en la zona fueron los precursores de la firma de la Entente Cordiale entre Francia y Gran Bretaña en 1904, en virtud de la cual Francia reconocía el dominio británico en Egipto y Sudán a cambio de libertad de actuación en Marruecos.