El material fotográfico de Lewis Hine constituye una fuente documental fundamental para conocer las condiciones de vida de algunos de los sectores sociales más desfavorecidos de los Estados Unidos de principios del siglo XX. Con sus fotografías Hine presionaba a las autoridades norteamericanas para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y los inmigrantes y para influir en sus decisiones sobre legislación relacionada con el trabajo de los menores y la seguridad en el trabajo. En 1906 comenzó a fotografiar para el National Child Labor Committee y en los dos años siguientes viajó por todo el país fotografiando a niños trabajando en fábricas, minas, y por la calle. En total realizó una serie de 5.000 fotografías sobre el trabajo infantil.