Si se preguntara cuál es la personalidad europea que más se acerca a los grandes hombres de negocios norteamericanos, se tendría que responder: Thyssen...
August Thyssen nació en 1842 en Eschwiller, cerca de Aquisgrán; su padre tenía en este lugar una pequeña trefilería, industria bastante escasa en Alemania durante esta época. Recibió su primera enseñanza en la escuela primaria de su pequeña ciudad, luego frecuentó la escuela municipal superior de Aquisgrán, después el Politécnico de Karlsruhe y finalmente la Escuela de comercio de Amberes. Durante la guerra austroprusiana luchó como soldado (1866) y, posteriormente, apenas acabada dicha guerra, entró como socio en una pequeña firma metalúrgica: Thyssen y Fossoul, en Duisburgo, que no tardó en prosperar. Fundó en 1871 en Mulheim, en el Ruhr, una fábrica que, bajo la razón social «Thyssen y Cía.» se transformó en la base de todas sus empresas. Su padre no, le negó su ayuda en todas estas realizaciones, sino que mientras vivió siempre le secundó, dejándole la más completa libertad de actuación.
Los principios fueron modestos: 70 obreros únicamente trabajaban en 1871 en las forjas y laminerías de Mulheim; más tarde se añadió la fabricación de cañerías soldadas. Tras la muerte de su padre, August Thyssen se asoció con su joven hermano (1878). En 1881 se amplió la forja con un taller de galvanización de cinc; en 1882 se consiguió una nueva forja y una chapistería. En 1884, Thyssen y Cía. adquirieron una fundición y una fábrica de máquinas parecidas a las de su empresa. Era aquél un momento crítico para la industria metalúrgica alemana, pero sin embargo, Thyssen se enriquecía y agrandaba sin cesar. Los sucesivos crecimientos de las fábricas de Mulheim impiden hoy en día reconocer en ellos un plan conjunto uniforme. Pero Thyssen ya preveía el desarrollo que tendría la siderurgia de su país, en donde su empresa alcanzaba ya los primeros puestos. A medida que iban apareciendo fue empleando todos los procedimientos nuevos y todos los perfeccionamientos: laminadores de gran rendimiento, hornos Martin-Siemens, procedimientos Thomas y Gilchrist, etc. Nunca Thyssen dejó de lado una innovación útil.
Han transcurrido cuarenta años, y la fábrica de Mulheim se ha transformado en algo gigantesco: 7 000 obreros y 800 empleados trabajan en ella y sus productos. se extienden por todo el mundo. Dividida en un principio en cuatro departamentos, se le añadió el quinto, un taller de construcción de máquinas y una fundición de cobre.
Luego, hacia 1905, transformaron por completo los procedimientos de obtención de la fuerza motriz: aparecieron las máquinas a gas de los altos hornos. Thyssen se dedicó en seguida a construirlas en su taller, llegando a ser el más importante fabricante de este tipo de máquinas en todo el continente... Gracias al desarrollo incesante de Mulheim es como- Thyssen ha obtenido toda su experiencia técnica.
Para, solucionar las necesidades de agua potable que sufrían las ciudades westfalianas, construyó en 1893 en el Ruhr una presa con un capital de 350 000 marcos esta sociedad, con una adición tras otra, no tardó en atender a una población de 500 000 almas; se transformó luego en la gran Compañía Rhenana-Westfaliana de Aguas. Pero la potencia creativa de Thyssen llegó a su cima en su famosa fábrica metalúrgica «Deutsche Kaiser» en Hamburgo, a 8 km al norte de Duisburgo.
No obstante, hacía ya tiempo que comprendía que para llegar a adquirir el potencial industrial deseado, necesitaba ser propietario de las minas de hulla; puso sus miras en varias concesiones, de las que pudo hacerse dueño comprando paulatinamente los títulos (1887). Esta fecha señala el origen de su prodigioso auge. Se perforaron nueve pozos uno tras otro, y su producción hullera se eleva anual-mente a más de 4 millones de Tm, extraídas por 15 000 mineros. Casi toda esta enorme masa es consumida por sus fábricas o por sus 818 hornos de coque, que producen un millón de Tm, y cuyos gases, llevados a través de una tubería de 52 kilómetros de longitud, dan calor, luz y fuerza a toda la ciudad de Barmen.
La fábrica Deutsche Kaiser, o Briickhausen, se extiende a lo largo del Rhin; en ella se dan los últimos perfeccionamientos que se pueden aplicar a la metalurgia moderna; la energía se reparte gracias a una batería central de 68 hornos de coque. Además, en 1910 se añadió la fabricación de hierro en hornos eléctricos con unidades de 5 Tm. Finalmente se inauguraron, en 1912, nuevas e inmensas salas que contienen una acería Thomas; el número de trabajadores es de 8 500. No muy lejos de este establecimiento, Thyssen todavía montó las laminadoras de Denslaken para hierros llanos y redondos, chapas' onduladas y tuberías. Luego, para utilizar la hulla de las nuevas minas de carbón compradas en Moederich, cerca de Duisburgo, Thyssen acaba de inaugurar 5 .altos hornos que han producido en 1912 352 000 Tm de fundición para el aprovisionamiento de Mulheim.
A fin de poner en comunicación sus fábricas, ha tenido que crear sucesivamente en el Rhin y el Ruhr los puertos de Alsum (1902) y Swelgern (1907), que ocupan el tercer lugar en importancia después de Ruhrort y Mannheim. Una numerosa flota de chalanas y remolcadores de su propiedad transportan sus materias primas y sus productos.
Desde hace varios años, las preocupaciones de Thyssen se han basado en los mercados del mineral de hierro en todos los países. Se aseguró en 1901 y en los años posteriores los yacimientos de Pierre Villers, de Féves y de Avenir en la Lorena anexionada, y luego los de Jouaville y Batilly en la Lorena francesa, sin contar con las importantes participaciones en las forjas francesas de Sambre y Mosela.., Su control se extiende, pues, en las dos Lorenas sobre más de 6 000 hectáreas. Desde 1906 hasta 1908 se han adquirido vastos territorios cerca de Batilly y en el Mosela, en vistas a crear nuevos altos hornos. Habiendo encontrado en Hagendingen tierras propicias para la fabricación de cemento, Thyssen construyó allí, en 1906, una fábrica que ha producido 120 000 Tm... Mientras tanto Thyssen hizo sociedad, en
1910, con capitalistas franceses para la explotación de minerales férreos en Norman-día y de los altos hornos de Caen. Sus pacientes investigaciones en el Cáucaso le han dado como resultado el descubrimiento y compra en la Rusia meridional de poderosos yacimientos de hierro...
Paralelamente; su influencia es total en numerosas y varias sociedades: en la Vulcan en Duisburgo, de la que es presidente y que fusionó con Schalk y luego con la Compañía Pluto (minas de carbón y altos hornos). Es presidente, asimismo, del consejo de minas de carbón de Graf von Moltke, unido a la potente compañía del Fénix. Es administrador de la gran sociedad de Gelsenkirchen. Fundó y dirige el banco renano de Mulheim...
Siempre modesto y sencillo, y representativo cuando lo precisa, huye de los honores y nunca ha hablado en público ni ha escrito... Lo que no tiene nada qué ver con los negocios poco le interesa. Se declara francamente católico y su distracción estriba en restaurar y embellecer los viejos castillos señoriales de Lands-berg en el Ruhr, adonde gusta retirarse.FUENTE: VICTOR CAMBON: Les derniers progrés de l'Allemagne (París, 1914), págs. 159-166.