Durante el siglo XIX el expansionismo americano fue alentado por los colonos que buscaban nuevas tierras y oportunidades en el Oeste. Esta expansión no se llevó a cabo de manera organizada sino que se basaba más en las acciones individuales, bajo el sustento ideológico del Destino Manifiesto que básicamente justificaba dicha expansión desde una perspectiva ideológica y religiosa.