Problemas internos de los Estados Unidos recién independizados

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Problemas internos de los Estados Unidos recién independizados

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 Estas circunstancias, juntas al estado actual del Congreso, cuya autoridad ha declinado visiblemente por falta de poder ejecutivo, hacen a mi Comisión dificultosa y muy delicada, porque no pudiéndose contar con la energía de este Cuerpo, hace recelable el trabajar, pues, si se intenta, puede descubrirse, sin seguridad de que resulte beneficio. \\   Cada Estado recela de su vecino, varía en sus máximas, está dividido en partidos domésticos y no tienen crédito público ni particular. \\   Unos opinan por división de Soberanías, formándose dos o tres bien ligadas, defensiva u ofensivamente. \\     Otros se inclinan a una Confederación General, con nombramiento de una Cabeza, que, unida a un Parlamento, tenga el poder ejecutivo por siete años, y no faltan quienes abrazarían un Jefe que viniese a parar en Soberano. \\    Esta variedad y la decadencia que notan los ha resuelto a lo que propuso laVirginia, que es una Convención o Junta General de Apoderados de todos los Estados, que la señaló para el segundo lunes de mayo en la ciudad de Philadelphia para; revisar y enmendar la Confederación. \\    El primer nombrado por aquel Estado fue el General Washington, con otros, principales. \\    Siguió su ejemplo la Pensilvania, y le han adoptado los más; conque se verificara en breve. \\    Con este motivo he sondeado confidencialmente, y me he dedicado a instruir del modo de pensar de muchos de mis confidentes que están nombrados para ello, con la idea de formar algún juicio para informar a V. E. lo que puede resultar pero dudo que el entendimiento humano pueda adivinarlo. Por mi parte, conozco mi cortedad, y me reduciré a decir que los hombres más hábiles me han confesado francamente que es absolutamente imposible pronosticar las resultas de un temperamento a que la necesidad les ha obligado; pero que, aunque puede servir de base para promover una Confederación sólida, temen que requerirá años, porque es mucha la desunión de ánimos y grande el número de desvalidos que, no teniendo que perder, aventurarían a mejorar de fortuna por una conmoción de toda la máquina. \\    Cada Estado en particular se muestra delicadamente celoso de su Independiente Soberanía. Los que los gobiernan, que hallan su interés y conveniencia en lo predicho, se oponen acérrimamente a la más leve cesión de sus prerrogativas, con cuyo celo arrastran la voz de su Estado respectivo, poniendo de mala fe a los que gobiernan la Confederación; de suerte que si hubiera de juzgar por el estado actual de las cosas, y aun por lo que dicen algunos hombres sensatos, deduciría que este país camina con rapidez a una Anarquía, que debe producir una convulsión general, y que no sería extraño el que pareciese alguna cabeza que se apode-rase de lo que ahora miran tan escrupulosamente. \\    El General Washington guarda un silencio misterioso, y acaso prudente y político, porque ni ha admitido, ni resignado su nombramiento, reservándose, según mis confidentes, hasta ver si los Estados proveen de poderes amplios y sin limitación a sus respectivos Apoderados, dándose por sentado de que, si lo hiciesen así, concurrirá a la citada Convención. \\    No faltan, sin embargo; quienes opinan que no vendrá, porque ha previsto que no han madurado las cosas para que produzca el buen efecto de consolidar la Confederación, y creen que se excusará con sus achaques.FUENTE: M. GÓMEZ DEL CAMPILLO: Relaciones diplomáticas entre España y los Estados Unidos, (Madrid 1944), págs. 378-379.