La expansión europea a lo largo del mundo sin duda ha sido uno de los fenómenos clave en la historia reciente, dado que sus consecuencias aún perviven en amplias zonas de äfrica, Sudamérica o Asia. La expansión colonial de Europa se debió a diversos factores, como la presión demográfica en el Continente; factores económicos como es el desarrollo en Europa de la revolución industrial y con ella la necesidad de materias primas y nuevos mercados para los excedentes; factores políticos, dado el prestigio internacional que suponía entonces la posesión de territorios en Ultramar; e incluso factores ideológicos, en la obligación moral a que se vieron destinados los europeos de “civilizar” y “cristianizar” a los supuestos pueblos salvajes.