De no haber sido por la introducción de la máquina de hilar, ni el esfuerzo de los industriales ni el de los obreros hubiera podido satisfacer la demanda del comercio. \\ Al principio su uso estuvo limitado entre la población rural, siendo considerado un negocio importante la posesión de doce husos, al tiempo que la difícil postura que era preciso adoptar para hilar hacía desistir del empeño a los menos jóvenes... \\ La cantidad de tejido que se producía por este procedimiento causaba desazón entre la gente... \\ Un digno magistrado que vivía en aquella parte del país próxima a Bolton, donde estaban utilizándose las máquinas «jennies» para hilar, mediante una sensata arenga impresa convenció a los tejedores de que era en interés propio que debían fomentar el uso de aquellas máquinas, haciendo hincapié en la insolencia que habían mostrado al principio los hilanderos y en el bienestar de que entonces' estaban ya gozando... Apeló a la experiencia que habían tenido con la lanzadera, contra la cual se había levantado parecido clamor, habiendo marchado su inventor a Francia, donde encontró apoyo, mientras que sus lanzaderas son aquí ya tan estimadas que se utilizan incluso para mercancías de poca importancia, en beneficio del comercio en general, sin que no sólo se haya producido perjuicio a lo largo de las experiencias de varios años, sino que han resultado más bien beneficiosas particularmente para los tejedores. \\ Esta oportuna recomendación provocó la general aquiescencia en lo tocante al uso de estas máquinas, admitiéndose algunas de ellas, cuyo número en poco tiempo se multiplicó tres o cuatro veces ; pero la invención de máquinas ingeniosas no se detuvo aquí, ya que la demanda del torcido de la urdimbre se hacía sentir cada vez más a medida que aumentaba la producción de tejido, por lo que muy pronto comenzaron a construirse máquinas para este propósito: una de ellas fue especialmente beneficiosa para el ingenio de su inventor y, habiendo sido expuesta en la Lonja, él mismo tejía en ella y todos cuantos querían verla funcionar eran admitidos gratuitamente. \\ Las mejoras fueron sucediéndose hasta perfeccionarse las principales máquinas para torcer y era maravilla ver cuántos millares de husos podía mover una rueda hidráulica... Sin embargo, cardar y estirar, tareas preparatorias de torcerla, exigían, todavía más inventos que los de las máquinas de torcer, aunque los motivos bastaban para alentar el intento, puesto que mientras la operación de cardar se realizaba con cardadoras corrientes y la de estirar se hacía a mano, estas operaciones representaban la mitad del precio del coste del hilado. \\ Los primeros intentos consistieron en máquinas para cardar, muy curiosas, que ahora han alcanzado una gran perfección, pese a que siguen mejorándose, habiéndose inventado últimamente una máquina que convierte la lana cardada en una hebra del grosor aproximado del pabilo de una candela... \\ En nuestro manuscrito damos una descripción detallada de los principios y movimientos de estas máquinas, pero la omitimos por el momento por habernos sido comunicado que esta publicación tal vez sería traducida al francés y enviada a nuestros rivales en el comercio, lo cual es una consecuencia que bien poco esperaríamos de nuestra descripción de Manchester y de la historia de su industria. \\ Nos apresuramos ahora a concluir no sin observar de paso que tal vez nada ha contribuido más a los progresos experimentados por nuestro comercio que la libre admisión de obreros en todas sus ramas, con lo que se ha brindado acceso a extranjeros de toda suerte, los cuales con su ingenio contribuyen a la prosperidad industrial...FUENTE: JAMES ODGEN: A description of Manchester (1783). En ROLAND MARX: La Révolution industrielle en Grande-Bretagne des origines a 1850 (París 1970), págs. 105-106.