La vida en los suburbios

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La vida en los suburbios

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   Hasta hace doce años, no había en ninguna ciudad una reglamentación del pavimentado y alcantarillado: tal era el caso incluso de Manchester que en 1831 contaba con más de 142.000 habitantes; la vergonzosa condición de las calles y alcantarillas cuando la invasión del cólera, sin duda la habrán conocido a través del valioso informe del doctor Kay. Actualmente la pavimentación de las calles progresa rápidamente en todas las direcciones y se presta una gran atención a los desagües. \\ Manchester no tiene una ordenanza de edificación, y de aquí que con la excepción de ciertas calles centrales a las que afecta la de policía, cada propietario construye como quiere. Casuchas con o sin sótanos, amontonadas fila tras fila, surgen en muchas partes, pero especialmente en Manchester, donde la tierra vale más que en otras ciudades. Con procedimientos como éstos las autoridades no pueden intervenir. Una fila de casuchas puede estar mal saneada, las calles llenas de baches, rebosantes de agua estancada, receptáculo de gatos y perros muertos, sin que nadie halle solución. El número de viviendas en sótanos como probablemente conocerán por las publicaciones de la Sociedad Estadística de Manchester, es muy grande en todos los barrios de la ciudad. \\    La alimentación es cara, el trabajo escaso, y los salarios en muchos empleos muy bajos; en consecuencia, como podíamos esperar, la enfermedad y la muerte están causando estragos. En los años 1833, 1834, 1835 y 1836 (años de prosperidad) el número de casos ingresados por fiebre en la Casa de Recuperación de Manchester ascendió solamente a 1685, o sea 421 por año, mientras que en los dos años de estrechez, 1838 y 1839, el número fue de 2.414, es decir, de 1207 por año. Es en tal inmunda situación de los distritos manufactureros, donde las calles sin pavimentar y mal saneadas, las callejuelas estrechas, los patios y sótanos cerrados y sin ventilación, muestran su influencia maligna aumentando los sufrimientos, que el mayor de todos los males tísicos, la falta de una alimentación suficiente, inflige a jóvenes y viejos de las grandes ciudades pero especialmente a los jóvenes.FUENTE: Report of the Commitee on Health of Towns (1840).