La máquina de vapor de Watt

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La máquina de vapor de Watt

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Los fundamentos tecnológicos de la «primera revolución industrial» estuvieron constituidos por el hierro como mineral básico para toda clase de utillaje, la hulla como fuente de energía y la máquina de vapor como fuerza motriz. Partiendo de experiencias e inventos anteriores, el ingeniero James Watt (1736-1819) dotó a la máquina de vapor de las características funcionales que hicieron de ella el elemento más significativo del proceso industrializador hasta la utilización del petróleo y de la electricidad. El texto adjunto fue escrito por el técnico que colaboró en la construcción de la primera máquina de vapor instalada en España.
Llegamos ya a la época en que tuvieron publicidad los experimentos de Jaime Watt. El nombre de esta persona está tan enlazado con los portentos de la máquina de vapor, que es imposible ocuparse de ella sin recordarlo; y es tan general el respeto que se le tributa, que muchos le consideran todavía como el inventor de las máquinas de vapor. Sin embargo, aunque Watt no sea él sólo inventor de esta máquina, debe confesarse que a sus meditaciones y perseverancia debe atribuirse el que haya llegado a ser una máquina verdadera lo que había sido no más que un aparato, y que a impulso de sus perfeccionamientos permitió generalizar a todos los casos convenientes la aplicación de la fuerza de este motor. Es preciso reconocer también que después de su muerte no se ha añadido nada de esencialmente nuevo a los mecanismos o aparatos que ya empleó, ni a los principios que dejó con-signados acerca de los diferentes métodos en que se podía emplear mecánicamente el vapor del agua.
Watt trató de estudiar el vapor en sus propiedades y examinar sus funciones como motor, desentendiéndose de cuanto se había practicado anteriormente. En esta tarea empleó largo tiempo, porque no quiso pedir la patente hasta que le pareció bien resuelto el problema. Así es que no solicitó su privilegio hasta 1769, sien-do así que sus experimentos acerca de la fuerza elástica y del volumen del vapor databan de 1764.
Para enumerar las mejoras que Watt introdujo en el sistema y mecanismo de las máquinas de vapor, sería preciso describirlas tal como son en general al presente, por cuya razón nos concretaremos a indicarlas resumidamente. Su primera patente, que forma la máquina que se denomina de simple efecto, comprende las siguientes innovaciones esenciales: 1.ª el condensador, o sea el principio de ejecutar la condensación en vaso separado del cilindro en que opera el vapor; 2.ª la bomba de aire para extraer el vapor condensado que se acumula en el fondo del condensador, y además el aire; 3.ª el ajuste del émbolo en el cilindro a prueba de aire por medio de una mezcla untuosa de cera y sebo; 4.ª la tapa del cilindro con estopenco para evitar el enfriamiento que ocasionaba el contacto del aire sobre la superficie del embolo en el interior del cilindro destapado según era en la máquina atmosférica; 5.ª la corniza o cubierta exterior para evitar el enfriamiento que producía el contacto de la atmósfera con la superficie exterior del cilindro.
El proyecto de emplear la fuerza expansiva del vapor, en sustitución de la presión atmosférica, se halla expresado en la patente de 1760, y también el de obtener el movimiento de rotación por medio de la forma anular que propone dar a los vasos de vapor.
En 1782 consiguió otras patentes que le aseguraron el privilegio de la máquina de expansión con. seis mecanismos diferentes, para conseguir la uniformidad de la potencia y la máquina a doble efecto en que se emplea el vapor alternativamente encima y debajo del émbolo, mientras se hace el vacío en el otro lado, y además otras tres patentes de menor importancia.
Durante el mismo año se le concedió la patente del aparato llamado el planeta y el sol, para convertir el movimiento circular alternativo del extremo del balancín en movimiento circular continuo sobre el eje del volante. Aquí debemos observar que Watt es el inventor del juego de manivela que se emplea universalmente para este objeto; mas, habiendo un tal Washborough tenido noticia de esta idea de Watt por medio de un operario, se apresuró a sacar la patente de invención antes que Watt lo solicitase.
La aplicación del volante para obtener la uniformidad del movimiento y la del regulador para dar convenientemente el paso libre al vapor de la caldera en pro-porción a la fuerza que la máquina ha de ejercer, fueron también comprendidos en la patente de este año.
En 1784 tuvo efecto la aplicación del paralelogramo, y obtuvo patente para una máquina de vapor portátil y un mecanismo para los carruajes de vapor.
Posteriormente, adoptó Watt otros perfeccionamientos que pueden decirse consistir esencialmente en las válvulas planas para la distribución; la válvula D que se denominó así por su semejanza con esta letra; el flotante y contrapeso para indicar el nivel del agua de la caldera y la válvula de seguridad.
En 1785 obtuvo patente por un nuevo sistema de hornillas, y de un instrumento para denotar el estado del vapor en la caldera.
Despues de Watt podríamos citar muchos nombres de constructores distinguidos que introdujeron importantes mejoras en las máquinas de vapor, pero hemos de reconocer que todas se fundan en los principios de las máquinas de Watt.FUENTE: Leandro Ardévol: Memoria sobre la maquinaria y la utilidad de su enseñanza (1849). En J. O. Ronquillo: Diccionario de materia mercantil, industrial y agrícola, III (Barcelona 1855), págs. 507-508