Un hermoso libro sobre la lucha contra la esclavitud, lucrativa actividad a que se dedicó durante siglos la burguesía europea y con la que se financió en buena medida la primera revolución industrial. El tema del libro, sin embargo, es la evolución del movimiento antiesclavista británico, desde que unos pocos idealistas se reunieron en una imprenta de Londres en 1787 hasta la abolición oficial de la esclavitud en todo el imperio el 1 de agosto de 1838, pasando por la prohibición de la trata. Hay una extensa referencia al caso francés (Francia la abolió en 1794 en el acto probablemente más radical y menos tenido en cuenta de la Revolución) y especialmente a la terrible revuelta de Haití encabezada por Toussaint L’Ouberture. Se estudia la evolución de la opinión pública británica y la revuelta de Jamaica que precipitó la liberación cuando los ingleses recordaron lo ocurrido en Haití y supieron escarmentar en cabeza ajena. Pero quizá lo más atractivo del libro sea conocer a los grandes impulsores del movimiento, de tan distintas y complementarias personalidades, como William Wilberforce, Granville Sharp y, sobre todo, el enérgico e infatigable Thomas Clarkson.