Dirección: Werner Herzog.
Guión: Werner Herzog (Obra: Jakob Wassermann).
Fotografía: Jörg Schmidt-Reitwein.
Música: Florian Fricke.
Produción: Werner Herzog.
Productora: Filmverlag der Autoren / Cine-International / Werner Herzog Filmproduktion / Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF).
Bruno S. (Kaspar Hauser), Walter Ladengast (Profesor Daumer), Brigitte Mira (Kathe, la sirviente), Willy Semmelrogge (director del circo), Michael Kroecher (Lord Stanhope), Hans Musaeus (hombre desconocido), Marcus Weller, Gloria Doer (Frau Hiltel), Volker Prechtel (Hiltel, el guardián de la prisión), Herbert Achternbusch (hipnotizador de pollos bávaro).
El 26 de Mayo de 1828, domingo de Pentecostés, apareció en Nuremberg un joven de 16 años, desarrollado psicológicamente como uno de tres. No sabía hablar, ni vestirse y a duras penas se mantenía en pie. Kaspar se convirtió rápidamente en una curiosidad científica y social. En un primer momento fue internado en la torre del castillo de Nuremberg, donde era observado como una bestia curiosa. Poco a poco, gracias a las atenciones que recibe del carcelero y su familia, comienza a conocer el mundo y las reglas de la civilización y puede describir su infancia en un sótano sin ventanas, donde no podía ponerse en pie, alimentado por alguien a quien nunca pudo ver. Más tarde, para compensar sus gastos de manutención, el Ayuntamiento lo exhibe en una barraca de feria. Finalmente el profesor Daumer lo acoge en su casa, donde en poco tiempo aprende a leer, escribir poesía y tocar el piano. El 14 de diciembre de 1833, tras haber salido a dar un paseo, aparece muerto, apuñalado en el pecho. Su epitafio rezaba: “un desconocido asesinado por un desconocido”.
Obra clave del “Nuevo Cine” alemán, está basada en una historia real. La misteriosa vida y la no menos misteriosa muerte de Kaspar Hauser provocó un aluvión de hipótesis sobre su origen: hijo de Napoleón, del Gran Duque Carlos Luis de Badén, de un oficial... e inspiró numerosas novelas, poemas y obras de teatro entre las que destaca la escrita por Peter Hanke en 1968. La traducción directa del título original es “Cada uno por su parte y Dios contra todos”. En la línea de El pequeño salvaje (L'Enfant Sauvage, 1970) de François Truffaut, también basada en una historia real, es una metáfora sobre la angustia existencial que genera la civilización moderna.