Dirección y Guión: Paolo Taviani, Vittorio Taviani.
Fotografía: Giuseppe Ruzzolini.
Música: Ennio Morricone.
Producción: Giuliani G. De Negri.
Productora: Una Cooperativa Cinematografica / Ministero del Turismo e dello Spettacolo.
Marcello Mastroianni (Fulvio Imbriani), Lea Massari (Charlotte), Mimsy Farmer (Francesca), Laura Betti (Esther), Claudio Cassinelli (Lionello), Benjamin Lev (Vanni 'Peste'), Renato De Carmine (Costantino), Stanko Molnar (Allonsanfan), Luisa De Santis (Fiorella), Biagio Pelligra (sacerdote), Michael Berger (Remigiano), Alderice Casali (Concetta).
Italia, 1816. Los últimos revolucionarios, miembros de la secta secreta de los Hermanos Sublimes, intentan resistir. Son “carbonari”, discípulos de Babeuf y de Buonarroti. Uno de los Hermanos Sublimes, Fulvio, de origen noble, enfermo, viejo y cansado, perseguido por la policía, encuentra refugio en la propiedad familiar. Fulvio piensa en la posibilidad de una vida nueva, diferente: será el fin del compromiso político que ha destruido todas sus ambiciones personales. Pero sus antiguos compañeros le presionan para que les siga ayudando.
Película en la que sus autores -como es habitual en su filmografía- intentan extrapolar acontecimientos del pasado a la realidad presente; en esta ocasión narran el conflicto interno de un aristócrata, antiguo oficial napoleónico y miembro de los “Fratelli Sublimi” -una sociedad secreta carbonaria-, que traiciona a sus compañeros cuando sus ideales revolucionarios entran en conflicto con sus intereses de clase.