Entre 1792 y 1795 la Revolución Francesa alcanza su momento de mayor radicalismo político, prueba de lo cual es, sin duda, la propia ejecución del monarca Luis XVI en enero de 1793. En estos años los revolucionarios franceses tuvieron que hacer frente a una importante amenaza, el levantamiento campesino de la región de La Vendée. Las principales causas del levantamiento se pueden resumir en tres, la política anticlerical del gobierno revolucionario, la tremenda escasez de alimentos y las continuas levas populares para hacer frente a los enemigos externos. Finalmente la revuelta de La Vendée será controlada a través de una muy dura represión en plena época de lo que se ha llamado el Gran Terror, siendo ejecutados o encarcelados todos aquellos sospechosos de ir en contra de los principios de la Revolución.