Simón Bolívar (La epopeya de Bolívar). (España-Venezuela-Italia, 1969) [Color, 106 m.]

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Simón Bolívar (La epopeya de Bolívar). (España-Venezuela-Italia, 1969) [Color, 106 m.]

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FICHA TECNICA

Dirección: Alessandro Blasetti.
Guión: José Luis Dibildos.
Fotografía: Manuel Berenguer.
Música: Aldemaro Romero, Carlo Savina, Adolfo Waitzman.
Producción: Alfredo Bini.
Productora: Finarco (Roma) / Productores Exhibidores Films S.A. / Pefsa (Madrid).

REPARTO

Maximilian Schell (Simón Bolívar), Rosanna Schiaffino (Consuelo), Francisco Rabal (General José Antonio Del Llano, Barta Barri, Elisa Cegani (Conchita Díaz Moreno), Luis Dávila (Carlos), ängel del Pozo, Manuel Gil, Sancho Gracia, Tomás Henríquez, Julio Peña (señor Hernández), Fernando Sancho (Fernando Gonzales), Conrado San Martín (General José Antonio Fuentes).

SINOPSIS

AlessandroBlasetti_SimonBolivar(LaepopeyadeBolivar,1969)-cartel001EspBA comienzos del XIX, un primer grupo de rebeldes inicia la guerra contra la dominación española. Simón Bolívar, gracias a la atracción que ejerce entre la población indígena, reúne un formidable ejército que derrota a los realistas. Liberado el país, Bolívar tiene que enfrentarse a la nueva clase política, que se opone a su sueño de una América Latina unida. Aunque el Congreso le autoriza a emprender tan ardua empresa, lo hace con la secreta esperanza de su fracaso y de que éste afecte a su popularidad. Bolívar avanza con sus tropas hacia el Perú, y al recibir la noticia de su nueva victoria, los incrédulos congresistas no tienen otra opción que aplaudirla con entusiasmo. (Traducción de la sinopsis italiana).

COMENTARIO

“En los años sesenta se produjo una leve relajación de la censura cinematográfica en España, lo que permitió tratar con un poco más de libertad determinadas cuestiones de orden moral o político. Por lo que se refiere a la Historia nacional, se permitieron algunas desviaciones de la ortodoxia que había privado hasta entonces; cierto que una visión crítica, sobre todo de tipo materialista, seguía estando vetada, pero por lo menos no había la obligación de recurrir a los manidos tópicos heroicos. Es en este ambiente que, a finales de los 60, el productor Rafael Mateo organiza “Simón Bolívar”, un ambicioso homenaje al Libertador coproducido por el italiano Alfredo Bini (que impondrá a su esposa, la actriz Rosanna Schiaffino) y con participación de elementos venezolanos (el compositor Aldemaro Romero, así como el ejército y organismos oficiales del país). Como realizador se escogió a un italiano, Alessandro Blasetti. Las razones de esta elección quizá haya que buscarlas en el hecho de que Blasetti tenía una reputación como eficaz creador de espectáculos históricos, pero lo cierto es que eso había sido en los años cuarenta, y que las motivaciones actuales del realizador eran muy diferentes. Cuando se estrenó en 1969, “Simón Bolívar” no convenció a casi nadie. La puesta en escena resutaba blanda e impersonal, pero lo peor era el extraño planteamiento del guión, debido básicamente al español Enrique Llovet y que intentaba conjugar la biografía tradicional con el antiimperialismo de los años sesenta; para ser más exactos, lo que se pretendía no era una biografía fiel sino una interpretación de la vida y obra de Bolívar, concentrada entre 1817 y 1824. Al contrario de lo que sucedía en la versión de Contreras Torres, aquí no hay la menor preocupación por sacar personajes reales; al contrario, los pocos que salen son camuflados bajo nombres inventados: hay un general Del Llano que se supone un trasunto de Páez; la amante de Bolívar no es la histórica Manuela Sáenz sino una imaginaria Consuelo Hernández (en algunas sinopsis se la llama Rosario), personaje arquetípico que sintetiza los rasgos de las varias mujeres en la vida del Libertador. Sucre no aparece para nada, ni siquiera en Ayacucho, donde por cierto se comete el error histórico de poner a Bolívar en pleno campo de batalla. Por otra parte, la exaltación del caudillo se intentó compaginar con algunas acotaciones filomarxistas y anti-USA, a fin de sintonizar con las inquietudes del momento: el personaje de Del Llano y sus tropas recuerdan los revolucionarios que salían en films italianos contemporáneos escritos por Franco Solinas, y en la propaganda (española por lo menos) se establecía un paralelismo entre la lucha independentista de 1820 y la actual contra el imperialismo yanqui. En la escena final Bolívar, asomado a un balcón, arenga a sus fieles: ¡Aún queda mucho que hacer, hermanos! ¡La unidad es el único camino para la libertad!; sobre un primer plano de su rostro, aparece la fecha 1825, y a continuación, sobre los pies mal calzados del ejército popular marchando hacia la victoria, 1970. Es decir, hoy como ayer...”. (Eli Barta, “La independencia americana en el cine de habla española”)