En el nombre de Dios Todopoderoso. Nosotros los representantes de las provincias... que forman la Confederación Americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos que recobramos justa y legítimamente desde el diez y nueve de abril de 1808, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español, por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento; queremos antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza por más de tres siglos y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos, patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía. \\ No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado para recuperar su estado de propiedad e independencia..., sólo presentaremos los hechos auténticos y notorios que han debido desprender y han des-prendido de derecho a un mundo de otro, en el trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta la nación española... \\ Es contrario al orden, imposible al gobierno de España y funesto a la América, el que teniendo ésta un territorio infinitamente más extenso y una población incomparablemente más numerosa, dependa y esté sujeta a un ángulo peninsular del continente europeo. Las cesiones y abdicaciones de Bayona; las jornadas del Escorial y Aranjuez y las órdenes del lugarteniente duque de Berg a la América, debieron poner en uso los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española... \\ Hemos permanecido tres años en una indecisión y ambigüedad política tan funesta y peligrosa que ella sólo bastaría a autorizar la resolución que la fe de nuestras promesas y los vínculos de la fraternidad nos habían hecho diferir, hasta que la necesidad nos ha obligado a ir más allá de lo que nos propusimos, impelidos por la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de España, que nos ha relevado del juramento condicional con que hemos sido llamados a la augusta representación que ejercemos... \\ Por lo tanto... nosotros los representantes de las provincias unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder... a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela declaramos solemnemente al mundo que sus provincias unidas son y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, estados libres soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión, dependencia de la corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes... \\ Dado en el palacio federal de Caracas, firmado de nuestras manos, sellado con el gran sello provisional de la confederación y refrendado por el Secretario del Congreso a cinco días del mes de julio de 1811, primero de nuestra independencia.FUENTE: DANIEL F. O'LEARY: Bolívar y la emancipación de Sur América, 1 (Madrid 1915), págs. 107-109.