En 1848 Europa vive una nueva oleada de revoluciones liberales, como ya había sucedido en 1830. Las causas que llevaron entonces a Europa a la revolución fueron muy similares a las de 1830. Por un lado, la sociedad demandaba la implantación de un sistema político más liberal. Por otro lado la situación económica no era buena y amplios sectores sociales se encontraban en una pobreza absoluta. A todo ello hay que añadir que a mediados del siglo XIX las máquinas estaban sustituyendo al trabajo manual y el paro comenzaba a ser un problema serio, especialmente en las ciudades.