Desde 1821 se estaban desarrollando en Grecia movimientos en favor de la independencia del poder otomano. Debido a su pasado clásico, la intelectualidad europea, en pleno romanticismo, se sintió fuertemente atraída por la causa griega. Lord Byron, Thomas Gordon y también Eugene Delacroix que representa en este cuadro, conservado en el Museo del Louvre, la matanza que los turcos llevaron a cabo en los primeros momentos de la lucha independentista griega en la isla de Quíos. Era el año 1822, poco después de que Grecia declarara su independencia en Epidauro. Murieron más de 20.000 personas y los niños y las mujeres fueron hechos esclavos. Las matanzas que constituyeron las primeras batallas en territorio griego consternaron a la opinión pública europea que contribuyó ampliamente a la financiación de la causa independentista. Finalmente Francia, Inglaterra y posteriormente Rusia, cada una de ellas con intereses económicos en la región, intervinieron en favor de los griegos que consiguieron la emancipación con la firma del tratado de Adrianópolis, el 14 de septiembre de 1829. De Delacroix es también el cuadro Grecia sobre las ruinas de Missolonghi.